El manejo del dolor crónico es uno de los desafíos más frecuentes y subestimados de la práctica clínica. Diagnosticarlo sin una clasificación por mecanismos es como prescribir un antibiótico sin identificar el microorganismo causante: puede parecer razonable, pero rara vez funciona a largo plazo.
En este blog de UVirtual revisamos por qué la clasificación del dolor es el punto de partida para un diagnóstico y manejo del dolor eficaz y seguro. Además, encontrarás un test para evaluar tu nivel actual de competencia diagnóstica.
La importancia del manejo del dolor consiste en comprender qué lo genera y no solo en aliviar un síntoma. Durante décadas, la formación clínica abordó el dolor desde una perspectiva nociceptiva (daño tisular - dolor- analgesia). Este modelo funciona bien para el dolor agudo postquirúrgico o traumático, pero presenta fallas ante el dolor crónico.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cinco personas en el mundo padece dolor crónico de moderado a grave, y una de cada tres no puede mantener un modo de vida independiente a causa de él.
El 20% de los pacientes con dolor crónico no obtiene beneficios óptimos con los tratamientos habituales y la causa principal no es la falta de fármacos disponibles, es la falta de precisión diagnóstica.
La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) reconoce tres mecanismos principales, y su diferenciación es la competencia clínica más determinante en el tratamiento del dolor crónico:
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Reconocer el dolor crónico como una enfermedad en sí misma y no solo como un síntoma de otra patología es uno de los cambios conceptuales más relevantes en la práctica médica
La CIE-11 (clasificación Internacional de Enfermedades 11) de la OMS incluyó el dolor crónico primario como categoría diagnóstica independiente, respaldada por el dolor nociplástico.
Esta clasificación tiene implicaciones prácticas directas en los pacientes. Por ejemplo, un paciente con fibromialgia o dolor lumbar crónico inespecífico pasa de tener un diagnóstico de exclusión a tener una entidad fisiopatológica con criterios propios que requiere un plan de tratamiento específico.
Y es en este punto donde el manejo del dolor multidisciplinario toma importancia, porque ningún profesional de forma aislada puede abordar todas las dimensiones de este tipo de dolor. Es necesario el trabajo en conjunto de varios profesionales entendiendo la dimensión (biológica, psicológica, funcional y social)
La experiencia clínica no es suficiente para garantizar un diagnóstico preciso del mecanismo del dolor. Algunos de los errores más frecuentes son:
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El manejo del dolor efectivo comienza mucho antes de elegir un fármaco o una técnica intervencionista. Comienza en la consulta, en la anamnesis, en la capacidad de distinguir si ese dolor que describe tu paciente responde a daño tisular, a lesión nerviosa o a un sistema nervioso central sensibilizado.
La clasificación nociceptivo / neuropático / nociplástico es la herramienta que determina la pertinencia de cada decisión clínica posterior. Aplicarla sistemáticamente reduce la iatrogenia, mejora los resultados funcionales y, sobre todo, devuelve al paciente una explicación coherente de su experiencia dolorosa.
Si este artículo te ha generado preguntas y reflexiones sobre tu práctica clínica actual, el siguiente paso es especializarte para realizar diagnósticos precisos e implementar tratamientos efectivos, gestionando el tratamiento del dolor a través de técnicas actualizadas y de manera segura para tus pacientes, con el Máster en Tratamiento del Dolor en la Práctica Clínica de UVirtual en alianza con la Universidad de Salamanca.
Fuentes