“Prefiero ser un lector antes que un escritor”, dijo Jorge Luis Borges. Y no es una frase para adornar libros: es una declaración de principios. La lectoescritura es la base sobre la que se forma cualquier escritor. Antes de hablar de técnica, estilo o escritura creativa, está la capacidad de comprender lo que otros han construido y de usar ese conocimiento para forjar la propia voz.
En este artículo, exploramos, junto con Yordan Steven Arroyo Carvajal, docente, investigador y escritor del Máster en Escritura Creativa en Español de la Universidad de Salamanca, su definición, su desarrollo y su impacto directo en la formación de escritores.
La lectoescritura, desde su definición esencial, es la capacidad de leer y escribir. Es el proceso con el que se enseñan y aprenden ambas habilidades de manera articulada e inicia en la niñez, cuando el lenguaje comienza a tomar forma, a estructurarse y a convertirse en herramienta de pensamiento.
Para el escritor, es el pilar de su oficio. La lectoescritura construye su pensamiento, su estilo y su criterio. Quien no lee con profundidad difícilmente escribirá con claridad. Y quien no practica la escritura constante no desarrolla la soltura necesaria para avanzar hacia la escritura creativa.
Durante generaciones, aprender a leer y escribir fue un proceso gradual, riguroso y guiado, que incluyó reconocer sonidos y grafías, comprender textos y producirlos con intención. Este método tradicional es la ruta más efectiva para formar mentes críticas y escritores competentes.
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La escritura creativa no nace de un destello milagroso ni de la inspiración caprichosa. Crear exige comprender. Exige haber leído con atención, analizado la arquitectura de un texto, detectado cómo funciona una frase bien construida y cómo se sostiene una historia.
Ese nivel de entendimiento nace de una lectoescritura bien desarrollada, trabajada durante años. Es la práctica constante de leer y escribir lo que afina la mirada del escritor, fortalece su criterio y construye la base desde donde la creatividad puede surgir con verdadera intención.
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Todo escritor sabe que leer no es un pasatiempo opcional: es parte del oficio. Hacerlo, garantiza evolución y cada lectura amplía el repertorio de recursos que sostienen una escritura sólida:
Un escritor que se toma la lectoescritura en serio adquiere algo que no se compra ni se improvisa: oficio. Y ese oficio no es otra cosa que la capacidad de transformar el lenguaje en herramienta, en técnica y en arte. La lectoescritura prepara al escritor para entender cómo funciona la palabra antes de intentar moldearla creativamente. Quien domina este proceso reconoce el peso de cada frase, la intención detrás de cada elección y la responsabilidad de escribir con sentido.
En el webinar exclusivo de UVirtual, analizamos a profundidad la importancia de la lectoescritura para los estudiantes y candidatos al Máster en Escritura Creativa en Español de la Universidad de Salamanca con el docente y escritor Yordan Steven Arroyo Carvajal.
Recuerda, no basta con tener buenas ideas; hay que saber conducirlas, darles estructura, ritmo, lógica y voz. Eso solo lo logra quien ha leído lo suficiente como para comprender cómo respira un texto y ha escrito lo suficiente como para aprender a pulirlo hasta dejarlo limpio, claro y honesto.