En 2025 se registraron 452 ataques de ransomware en América Latina y el Caribe, con Brasil, México, Argentina, Colombia y Perú a la cabeza. La región tiene además la tasa de crecimiento más rápida del mundo en incidentes cibernéticos divulgados, según el panorama del cibercrimen de Recorded Future.
Detrás de cada uno de esos casos hay mensajes, archivos y registros que alguien tendrá que probar. Y ahí aparece siempre la misma pregunta: ¿basta con una captura de pantalla?
La respuesta corta es que puedes presentarla, pero por sí sola pesa poco. No permite demostrar que el contenido no fue modificado, y esa es exactamente la duda que planteará la otra parte.
En este blog te contamos qué es la evidencia digital, por qué es tan frágil, cuáles son los errores que le quitan valor probatorio y cómo se investigan estos delitos en América Latina.
La evidencia digital es toda información con valor probatorio que se almacena, recibe o transmite mediante un dispositivo electrónico. Un mensaje, un registro de conexión, un archivo, una transacción o los metadatos de una fotografía.
La norma internacional de referencia que fija directrices para su identificación, recolección, adquisición y preservación es la ISO/IEC 27037:2012. Esa norma existe porque la evidencia digital tiene propiedades que ninguna prueba física comparte.
La ciberseguridad y la informática forense son dos oficios que trabajan sobre el mismo incidente, pero en momentos opuestos. Por un lado, la ciberseguridad previene, detecta y contiene, y su éxito se mide en que el ataque no ocurra o se corte a tiempo.
Por su parte, la informática forense entra cuando el hecho ya pasó y se ocupa de reconstruir qué ocurrió, por dónde entró el atacante y qué información resultó afectada, preservando el material para que pueda usarse en un proceso.
Esa diferencia de tiempos hace que en las primeras horas de un incidente cibernético se tenga que decidir dos cosas a la vez: cómo se contiene y qué se preserva.
Una captura de pantalla documenta lo que se ve, pero no da el contexto de lo que ocurrió. Si lo piensas desde la posición contraria: cualquiera puede editar una imagen, cambiar el nombre de un contacto o montar una conversación. Si tu prueba no permite descartar esas hipótesis, el debate se traslada a tu credibilidad.
Sin embargo, lo que fortalece ese material es todo lo que la rodea:
El contenido casi nunca falla, por el contrario falla casi siempre el tratamiento de las pruebas digitales. Estos son cinco de los descuidos más frecuentes:
Ten en cuenta: la cadena de custodia es el registro que documenta quién accedió a una evidencia, cuándo, dónde y con qué propósito, desde su recolección hasta su presentación. Sirve para demostrar que el material no se alteró en el camino.
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La cibercriminalidad es el conjunto de delitos que se cometen a través de sistemas informáticos o contra ellos. En unos la tecnología es el medio como fraude en línea, suplantación de identidad, ciberacoso,etc.; y otros es el objetivo, como el acceso ilícito o el ransomware.
Ambos grupos comparten dos rasgos que dificultan la investigación. Ocurren sin presencia física del autor y dejan rastros que pueden desaparecer en minutos.
Esto provoca que el principal obstáculo no sea técnico, sino de jurisdicción. Pues el autor puede estar en un país, la víctima en otro y el servidor en un tercero.
Para eso existe el Convenio de Budapest, el primer tratado internacional en ciberdelincuencia, que armoniza tipos penales y facilita la obtención de evidencia electrónica entre países. Según el Consejo de Europa, entre sus Partes figuran Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana.
Asimismo, cada país cuenta con legislación propia. Por ejemplo, Colombia tipificó los delitos informáticos con la Ley 1273 de 2009; Perú lo hizo con la Ley 30096 de 2013; y Chile actualizó su marco con la Ley 21.459 de 2022, alineada con el Convenio.
El campo laboral exige profesionales con tres miradas al mismo tiempo: criminológica, jurídica y tecnológica. Entender la conducta, conocer el marco legal y saber qué hace la tecnología con los rastros que deja, es el reto de los profesionales en la actualidad.
La Certificación Profesional en Cibercriminalidad y Evidencia Digital de la Universidad de Salamanca y UVirtual, permite:
Detrás de cada archivo hay una decisión sobre qué se puede probar y qué no. Por eso el procedimiento no es burocracia: es lo que separa un indicio de una prueba.
Fuentes consultadas: